El tren acaba de arrancar y aquí estoy de nuevo sentado en los enmoquetados pasillos de un Talgo viendo la gente pasar adornando el paisaje de mi ventanilla.
Tras 2 intensos meses de campamentos me he ganado unas vacaciones; comienzo de un viaje que se sospecha importante.
El tren, implacable, sigue avanzando por un camino que ya estaba allí antes de que él llegara. Imagino las vías, las coloco y trazo un viaje en mi mente. Gente que se sienta a mi lado y conversamos.
-¿Es este mi tren?- me pregunta un viajero.
-¡Y yo que sé alma de Dios! Yo solo sé que es el tren para el que tengo billete.
(Si algún viajero quiere compartir un tramo de vía, en los próximos días estaré de interrail por la Península Ibérica).
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Sep.3,2009
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